Sevilla-1
Hace unas semanas fuimos de visita al Centro Penitenciario de Sevilla-1. Gracias a una organización que lleva talleres y conciertos a la cárcel: una labor muy complicada para conseguir la sonrisa y el aplauso de los presos.

Allí pusimos algún capítulo y comentamos un making-of ante más de cincuenta internos, luego un concierto de los Mahandelins que nos hizo bailar a todos. Sin duda, ha sido de las experiencias más gratificantes que hemos vivido desde que comenzamos con ésta aventura: poder acelerarles dos horas de condena, hacerles reír y bailar, ser realmente útiles y ser conscientes de ello es algo realmente inolvidable.
